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Lunes
28 de agosto de 2000
EL
CIERRE DE UN PENAL: AHORA QUE
DEMOLERAN LA CARCEL, LOS VECINOS
VISLUMBRAN UN NUEVO BARRIO
Un
cambio de imagen para Parque
Patricios
La
gente pide espacios verdes,
escuelas, guarderías y geriátricos
· Y reclama que se construyan
viviendas en el predio que ocupa el
penal de Caseros
Por
HERNAN FIRPO.
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| ALIVIO.
María
Cristina Pérez
Molet vive
cerca del
penal. Dice
que sin la cárcel
se sentirá
mucho más
tranquila. |
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Hasta hace
tres semanas, el griterío entre
presos y familiares era la banda
sonora del barrio. Eso, más el
incesante movimiento de patrulleros
y guardiacárceles. A poco de su
cierre oficial, la cárcel de
Caseros sigue ahí como un
paquidermo de concreto, pero Parque
Patricios parece disfrutar de los nuevos
silencios. Mientras tanto, el
Gobierno porteño ya tiene planes
para el futuro de la zona.
A instancias de la demolición, ya
hay algunas certezas. El edificio
que se dinamitará en diciembre, la cárcel
nueva, tal como se la conoce en
el argot presidiario, será
reemplazado por "viviendas de
categoría".
Caseros, una auténtica vergüenza
nacional de 19 pisos que apabulla
por donde se la mire, fue construida
en 1979, durante la última
dictadura militar. El miércoles 9
se llevaron a los pocos presos que
quedaban en el lugar.
La Unidad Carcelaria N° 16, o cárcel
vieja —adentro quedan unos
300 internos, entre miembros de las
fuerzas de seguridad y menores—,
"pasará a ser un centro
cultural y recreativo",
anuncia Daniel Brunet, delegado
comunal del Gobierno porteño, desde
su oficina ubicada en el Centro de
Gestión y Participación (CGP) IV.
Esta dependencia comunal abarca 518
manzanas y en su jurisdicción
incluye los barrios de San Cristóbal,
Boedo, Parque Patricios, Pompeya,
Barracas y la Villa 21.
Una vez conocida la iniciativa de
volar la cárcel, Brunet y Susana
Alvarado, directora general de la
CGP, dispusieron hacer un
relevamiento puerta a puerta entre
las viviendas más comprometidas por
el "efecto Caseros".
Abarcaron 30 manzanas.
Antes, el 24 de mayo, se juntaron
con los vecinos en el Instituto
Bernasconi para intercambiar
opiniones sobre el deseado cambio
de imagen. En aquella
oportunidad participó de la reunión
el arquitecto Enrique García Espil,
secretario de Planeamiento Urbano.
"El mecanismo fue inédito en
la Argentina, pero en Francia, por
ejemplo, es un procedimiento
corriente y sistemático. La metodología
artesanal, digamos, nos parece
algo muy interesante porque permite
que avancemos con la representación
de los vecinos", opina un
satisfecho García Espil.
"Alguna gente quería instalar
una zona roja, shoppings; otros querían
un murgódromo...", suma
Brunet. Pero las propuestas que
surgieron con carácter mayoritario
vinieron por el lado de edificios,
espacios verdes, guarderías, geriátricos,
universidades y escuelas
secundarias.
La encuesta se hizo en 560 viviendas
y participaron 2.250 habitantes de
Parque Patricios, básicamente de
los sectores más cercanos a la
prisión. Entre otras
cuestiones, se tuvieron en cuenta la
proximidad y la influencia de la cárcel
en la rutina de la gente. El barrio,
al sur del mapa porteño, tiene 40
mil vecinos.
Ahora, con los resultados en la
mano, las autoridades dicen que el
51,88 por ciento votó por "la
construcción de viviendas que deben
ser de categoría para mejorar la
zona —apunta Alvarado—. El
predio donde actualmente se levanta
la cárcel vieja será ocupado por
un centro cultural y recreativo que,
en principio, tendría 20 cines. El
proyecto no contempla la instalación
de locales tipo shopping. ¿Por qué?
Simplemente, para no ''matar'' los
negocios del barrio".
Como el 18,31 por ciento de los
entrevistados se inclinó por la
instalación de escuelas primarias y
secundarias, "la empresa
privada que se haga cargo del
emprendimiento deberá construir una
escuela pública de 2.800 metros
cuadrados, lo que representaría
una inversión cercana al millón y
medio de dólares", calculó el
arquitecto García Espil.
Otro tema fueron los espacios
verdes. Esta puesta en escena
(votada por el 20,46 por ciento de
los encuestados) también será
atendida, aunque en una escala
menor: los funcionarios prefieren
hablar de "pequeños
pulmones" que se instalarán
entre los edificios y el centro
cultural y de esparcimiento.
"Es que acá, en Santa Cruz y
Caseros —se excusan—, tenemos el
Parque Ameghino."
En el ranking de iniciativas les
siguieron la construcción de un
polideportivo (3,59 por ciento de
los encuestados) y de geriátricos y
guarderías (4,12 por ciento). Pero
las ideas fueron encajonadas.
Así, las solicitudes que
encabezaron la encuesta fueron
giradas a Planeamiento Urbano, donde
se elaboró un proyecto de ley. El
texto también incluye la apertura
de la calle Rondeau —entre la cárcel
vieja y la nueva— y señala que
las viviendas que se edifiquen no
tendrán más de siete pisos. La
propuesta definitiva aún no fue
enviada a la Legislatura y continúa
en las oficinas de Planeamiento
Urbano, donde están dándole
—dicen— la puntada final.
El proyecto también hace alusión
al muro perimetral de la cárcel
vieja (Unidad 16) porque
"compromete la memoria del
barrio. La intención es conservarlo",
sostienen los funcionarios.
Brunet planta sus banderas.
"Nosotros pensamos respetar
lo que quiere la gente. Los
vecinos de Parque Patricios —el
funcionario lo es— quieren que la
zona se revalorice y por ahora lo
estamos logrando sin haber hecho
demasiado: la sola mudanza de los
presos hizo que el metro cuadrado,
de Caseros hacia Brasil, aumentara
alrededor de un 20 por ciento".
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Clarín
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