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La
extradomesticidad barrial y las tensiones urbanas
Por el Arq. Ricardo de Sárraga
Sede: Promun, UBA 1
SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN URBANA:
"EL NUEVO MILENIO Y LO URBANO"
Intención fundamental es la puesta en juego de la
influencia de concepciones urbanas restrictivas
sobre la vida de un barrio, Parque de los
Patricios, histórica y actualmente.
Las
primeras representaciones urbanas nos hablan del
dominio sobre la pampa en el plano del Censo de 1822
encomendado por Rivadavia, a través de imposiciones
de las Leyes de Indias ya aceptadas por parte de los
Patricios.
La cultura dominante que se extiende desde un foco
hacia el infinito (Ramos: 1993 y de Sárraga: 1996)
nos habla desde nombres foráneos
institucionalizados, cuarteles, iglesias, en
síntesis la imaginería de un mapa impuesto donde el
territorio es solo una facilidad para el
asentamiento.
Solo en las orillas decae levemente la influencia a
través de contradicciones que evidencian un
incipiente deshilachamiento.
En las afueras de la retícula fundacional para 1817
se observa el pleno desorden criollo que daba cuenta
de cierta cultura previa: quintas, los Corrales del
Alto (nombrados por Echeverría), la presencia fuerte
de barranca en el dibujo estableciendo posiciones:
al norte y al sur del Zanjón de las Quintas (hoy
Caseros) marcando diferencias en la manera de tomar
las tierras y en calles que no continúan.
Esta hegemonía criolla sub-oficial denotan
lastimaduras previas: caminos frecuentados de las
vacas, el tránsito al Paso Chico, el Zanjón de las
Quintas, el Hueco de los Sauces, apellidos de
terratenientes, otra imaginería de cicatrices
institucionalizadas propicias para el desarrollo de
la cultura subalterna.
En 'Vivir en familia' (compilación de Wainerman:
1994) Cicerchia explica que la familia -empresa de
la elite pregonaba modalidades aprobadas por la
usanza europea, pero que sufrían al llegar a las
clases subalternas, tamizadas por la policía del
distrito, una serie de modificaciones locales
relacionadas con comportamientos de los moradores
suburbanos: había mandatos a cumplir, pero también
una forma de adecuarlos y una legalidad policial que
oficializaba la situación.
Podemos inferir un rol femenino diferente al actual
que incluiría el plantar papas, cuidar animales,
fabricar y procesar la comida en forma casi íntegra
dentro del dominio, comprando al vendedor ambulante
en su puerta; y a un hombre dominador de la escena
extra-doméstica, obligado a salir a buscar el
sustento con su percepción del espacio exterior
domando caballos y otras faenas duras.
En 'La casa colonial porteña', Schávelzon (1994)
observa diferentes tipologías con adición de piezas
repetibles que nos permite reflexionar sobre la
actitud de poblar obsesiva, similar a aquella trama
urbana infinita, desde piezas muy cerradas para
crear lugar propio entre los fondos indefinidos.
Tal vez exista un lazo de continuidad con la casa
chorizo de fin de siglo, de disposición lineal, con
la misma actitud de poblar, ya en terrenos más
angostos.
Para fin de siglo y Buenos Aires ya establecida como
capital la aldea reticulada comienza a extenderse,
intentando absorber desde su cuadrícula hegemónica
toda marca de irracionalidad. Pero no se observa la
misma perfección; si no que fuera del sector
fundacional hay giros hacia el Norte; se ve que si
bien la trama se mantiene homogénea hacia el Oeste,
los ángulos ya no son rectos, denotando una
adecuación a elementos previos. Es hacia el Sur
donde la imaginería regularizadora hace mayores
excepciones.
La avenida Patagones no existe, la reemplaza
Caseros, que es recta solo en las primeras cuadras
ya que luego se mancomuna con el Zanjón de las
Quintas delimitador de la barranca.
Aún figuran los Mataderos y Corrales, el Tren de las
Basuras (creado por Sarmiento), el Cementerio del
Sur de 1871, la Calle de la arena y Arena (o Segunda
Arena), Caridad y Camino Nuevo. Ellas connotan con
sus nombres un contenido consustanciado con
modalidades propias que parecen resistirse a ser
englobadas. También es de sumo interés recalcar que
las delimitaciones de las secciones de policía de
1887 coinciden exactamente con las trazas históricas
de lo que más de un siglo después se vive como
barrio, lo que demuestra que la sensibilidad del
plano no es algo formal, aunque aparezcan nuevos
órdenes proyectados. Desde los suburbios comienza a
difundirse una mixtura de numerosas vertientes. Una
cultura creada en el bar, más bien de noche,
denominada Tango, que no nace inspirado en la trama
homogénea, sino que crece como la hierba en los
sitios más insospechados.
En próximos Censos se relegan estas representaciones
urbanas por simples dibujos de densidades con
gráficas apropiadas para solados sanitarios,
acompañada por cuadros de hectáreas por metro
cuadrado: imaginería tan oficial como las censales
anteriores de 1822 y 1887 pero totalmente alejada
del terreno. Expresa además cambios de nomenclaturas
y superficies, evaporando la clara relación de 1887
mencionada, ubicando la Circunscripción Electoral
como referente cuanti y cualitativo. Ya el barrio no
interesa desde el seguimiento oficial estadístico,
borrándose violentamente la historia, los órdenes
locales y sus historias no oficiales que forman
parte del ADN de una población. El Censo de 1904
conserva todavía un plano no operativo desplegable,
sin relación estadística y simple adición al final
del volumen. Allí se detalla cómo la trama urbana
minuciosamente continúa su plan de regularización
sobre expresiones populares suburbanas, que aún
expresan potencial.
En el área Sur apreciamos la nomenclatura Arena,
ahora avenida. Amancio Alcorta también figura como
Camino a Puente Alsina; la zona de las basuras
muestra un posible proyecto no realizado, al igual
que otras áreas cercanas. Ya no interesa la barranca
de atrás de Caseros. Se destacan otras zonas más
homogéneas más cuadriculadas, proyectos del
centenario, dos diagonales que no se construyeron,
el Paseo 9 de Julio.
Se sugiere la masividad con que fue tratada la
ciudad, pero con la detección microscópica de
persistencias: detalles internos de identidad
suburbana en las contradicciones de la regla, con el
marco de fuerte euforia progresista oligárquica. Es
la época que comienza la difusión masiva del Tango,
nacido en los suburbios, en las quebradas, en los
quintones y fondos de conventillos. Hay pequeñas
orquestas primero, conservando relación con
payadores en la forma de tomar la guitarra inclinada
muy cerca de la cara, la vestimenta similar aunque
un poco más urbanizada, facciones expresivas y
reconcentradas.
Interesa la interacción entre la otredad barrial y
la elite hegemónica fabricándose un producto con
matices, de gran difusión que se exporta y
comercializa. Este discurso nacido en los suburbios
matiza o modifica la hegemonía político cultural; y
en esta aceptación ocurre el enriquecimiento mutuo.
En épocas donde el proyecto de nación
territorialmente había cobrado forma definitiva.
En el orden doméstico la casa chorizo enlaza la
repetitividad urbana con el Arbol Genealógico
Afectivo: ¿quiénes son los convivientes? ¿los que
duermen? ¿los que comen? ¿los que van de visita? Las
mesas podían albergar cuarenta comensales, pero no
duermen cuarenta, y tampoco entran y salen cuarenta
por día.
Familias con cuatro hijos de promedio, pero
frecuentemente podían ser hasta ocho; adeptos a
morar en una casa en un estado de familia eterna en
una vivienda que tomaba todos los ciclos vitales de
varias generaciones.
Se privilegiaba la posición de un hombre dominador
de la escena pero con un gran desarrollo en el área
externa y la mujer en la cocina-fogón-mate al fondo
junto con el sanitario y los depósitos, separada de
la calle por muchas puertas y paredes moviendo los
hilos de la intradomesticidad, encerrada y
protegida.
Los chicos un poco solos en esas piezas tan grandes
y a la vez resguardados en la calle, entonces ámbito
intradoméstico ampliado. Solo a veces los abuelos
sobrevivían el tiempo necesario como para hacer un
hogar de tres generaciones. Tener la abuela en casa
significaría algo así como poseer las joyas de la
reina, o un jarrón chino de una antigua dinastía.
Esa idea comunitaria se va restringiendo hacia
mediados de siglo con una familia diferente más
reducida e individualista. Uno o dos hijos de
promedio donde madre y padre se ven empleados por
igual; perdidos en la fuerte trama; casi sin patio
como condensador social, y una unidad de cocina más
funcional e higiénica.
Realizando un salto hacia la urbe actual tenemos la
homogeneidad de manzanas que incluyen, degluten y
disimulan las marcas previas, transformando nuestra
ciudad heredada en algo distinto, un palimpsesto
contínuo, donde parece existir bastante
desconocimiento en el texto raspado.
En Parque Patricios pretendimos observar la relación
doméstica cercana entre barrio y actores.
Para ello nombramos como grupos intradomésticos a
todas las modalidades de convivencia -genéricamente
familias- de cualquier índole que comparten su vida
por propia elección; y grupos extradomésticos a
aquellas agrupaciones no intradomésticas que se
desenvuelven en el ámbito barrial más amplio (esto
es cercano a intradomiciliario y extradomiciliario,
pero no es exacto).
En el caso de este barrio, las prácticas
intradomésticas actuales se desenvuelven bastante en
el propio 'satélite domicilio' -y en varios casos se
amplía al universo barrial (es muy común este
desarrollo), en una reproducción social ligada al
bien de las unidades intradomésticas-. Las prácticas
extradomésticas se realiza con las mismas personas
de esos satélites reorientadas en un 'universo
barrial', junto con otras tantas que no pernoctan
pero tienen su influencia decisiva. Pero,
recordemos, hay vida intradoméstica (en menor
porción) en el universo barrial, así como se
'filtra' extradomesticidad en el satélite
domiciliario. También de aquí el concepto
relacional: no hay universo sin satélites y
viceversa.
Para el análisis de la intradomesticidad 2, obviando
las concepciones conocidas de familia, los aspectos
particulares de los tipos convivientes en la zona se
marcan por el filtrado de la extradomesticidad en el
marco íntimo: en este caso hacen a ciertos valores
típicos de vecindad y contacto cercano que en la
zona se desarrollan también internamente.
Relato entre vecinas "El año pasado venían acá y una
de ellas estaba haciendo un curso de gimnasia nos
daba clases de gimnasia así ella practicaba y a
nosotros nos venía fantástico así practicábamos
todos y de paso tomábamos un cafecito, charlábamos.
Hay otra de ellas cose muy bien, y si me aparece
alguna cosa para hacer aprovecho para hacerla y de
paso charlábamos".
Hay familias que, habiendo vivido en un barrio
legítimo como Caballito, buscaron en Parque de los
Patricios ese sentido comunitario; poseen familia
muy numerosa, tienen cumpleaños seguidos y festejan
hasta tarde. "Aquí hay reglas del juego que vos
tenés que respetar. El vecino un día hace una fiesta
o el de atrás que es paraguayo y te meten música
paraguaya a todo lo que dá y te la tenés que bancar,
y otro día le hacés la devolución. Después nos
matamos de risa, y le digo -¿Hasta qué hora
estuvieron a puro chamamé ustedes?".
Hay algunos aspectos cuantitativos de interés en la
intradomesticidad. Si bien las modalidades
unipersonales aquí tendrían muy baja representación,
el 80% son ancianos y adultos mayores de 50 años,
generalmente mujeres, en un promedio del 14% para
nada bajo y con alto grado heterogeneidad. Existen
fracciones con un altísimo 27% y otras que alcanzan
15% 3. Las más altas obedecen a implantaciones
nuevas, monobloques de la zona de los hospitales y
la cárcel (con una densidad impresionantemente
alta), y sobre la avenida Caseros se tiene casi un
23%, en zonas de departamentos comunes (detrás del
Parque tenemos cerca del 16% en muchas fracciones; u
otras con 24% cerca de Zavaleta con alto índice de
inquilinatos, aspecto atípico). El caso de la
ancianidad sobre Caseros se verifica simplemente
como viejitos que viven solos en departamentos, que
han vendido sus casas antiguas, las que sirvieron
para apartamentalizar la zona en edificios altos o
en forma de dúplex ("horrendos", según ellos);
mientras que detrás del Parque conservan sus casas
manteniendo estoicamente estructuras, caserones, que
superan en mucho sus posibilidades de recorrido. No
se observa como promedio la presencia fuerte de
adolescentes y jóvenes, que parecería suelen emigrar
a otros barrios; y es relativamente bajo el promedio
de hijos.
En cuanto a las convivencias familiares (englobando
los tipos y subtipos) tenemos un alza significativa.
Esto no está dado solo por las modalidades
nucleares, sino más bien se evidencia fuertemente
por un 19% de convivencias extendidas bastante más
alto que el común, esto incluye la presencia del
abuelo compartiendo en la familia. Tenemos una
franca disminución de esto en la zona de los
implantes mencionados (ejemplo del Conjunto Rioja
con un 12%), mientras que atrás del Parque se supera
ampliamente con un 22%, lo que tiene su lógica
fundamental desde el punto de vista histórico.
Podemos inferir inicialmente que los implantes, ya
sean en los conjuntos de fuerte densidad como la
fuerte construcción de apartamentos sobre la avenida
Caseros producen cambios relevantes en las medias
estadísticas, en los imaginarios urbanos,
materializándose una globalización urbana en materia
de vivienda, donde se pierden lentamente el aporte
de las diferencias que caracterizan un sector de la
ciudad.
Se puede agregar además que los implantes
apartamentales también poseen una imaginería
inmobiliaria muy potente y aceptada (lo cual no es
índice positivo) basada en la proliferación de
unidades de 2 y 3 ambientes para familia nuclear
típica con dos hijos; pero un análisis más profundo
nos habla que las convivencias familiares nucleares
se componen de subgrupos distintos, dentro del cual
la Unidad de pareja con dos hijos abarca solo un 30%
del total, por lo que se impulsa a todo el 70%
restante a pervivir del modo típico inexistente. La
misma lógica permanece en las convivencias
multipersonales no familiares atípicas: en zonas de
implantes responde al promedio de la Capital, pero
detrás del Parque es casi nula.
En la caracterización extradoméstica, inicialmente
en la reorientación de los actores intradomésticos
en su carácter urbano, hemos detectado tres grandes
áreas significacionales o comportamientos
extradomésticos. Los que se identifican mucho con
cierto cúmulo de ideologías barriales, que adhieren
y trabajan por la vecindad como sentimiento, apego a
la historia local, sus actores pasados y costumbres
tradicionales del barrio como símbolo y sus
relaciones totalizantes; también se menciona a los
grupos ajenos al interés barrial, que tienen una
actitud casi opuesta, de aceptación mínima, de no
adhesión y hasta de rechazo o incluso de no
reconocimiento de la lógica anterior; suelen tener
mayor pertenencia en otros ámbitos específicos o en
muchos a la vez, y casi siempre adhieren con un
consumo más general urbano, regional, globalizado.
Por otro lado los grupos mixtos son los que adhieren
en parte a la lógica identitaria barrial, solo toman
aspectos o segmentos en relaciones más o menos
parcializadas; a la vez comparten la lógica de los
grupos de ajenidad también en un desarrollo urbano
ampliado; adecuen códigos de uno y otro lado a la
vez mixturando 'su barrio' en interacción con su
ciudad y su cultura massmediatizada. Es de interés
mencionar que los campos se definen desde la propia
conciencia de identificación ideológica, dentro de
un cierto grado de heterogeneidad, en interacción
con el afecto efectivo eficaz de los otros grupos. A
estos tres sumaremos luego otras influencias o
agentes que están en el barrio aunque no formen
parte de la intradomesticidad.
Posee gran interés las áreas de intersección de dos
o más grupos, ya que existen poderes capitales en
pugna pero hay partes de campos en coincidencia
relativos (en el caso de dos grupos) o valores
compartidos fundamentales (cuando son los tres).
Como ejemplo de grupos de identificación barrial
tenemos detectada una 'isla' urbana, de relaciones
bastante endogámicas o cerradas (según Bott) detrás
del Parque, casi en Nueva Pompeya, donde todos los
fines de año se cierra un tramo de calle para
realizar una festividad con quema de muñecos tales
como 'la mishiadura', brindis, comida, baile,
lucecitas en los árboles; en un área de influencia
de 5 a 8 cuadras. Y dio lugar a otras prácticas: un
año se produjo la Fiesta Tango, para la muerte de
Gardel, declarada de interés Municipal donde incluso
inventan un teatro usando la gomería de la esquina
como escenario, los colegios y otras entidades con
muestras corales, los comercios cercanos pusieron
dinero, aparentemente se hicieron videos, muchos
vecinos expusieron su vivienda como un museo, y
demás actividades comunitarias de interés. Esto dio
lugar posteriormente a un gran mural pintado en la
calle, las Casas Tango y las Serenatas a los que
cumplía 80 años. Además se produjo la murga 'Pasión
quemera', que hoy exporta su actividad. Cercana a
esta isla se encuentra la Cofradía de los Corrales
Viejos, donde dicen ser descendientes de los
antiguos habitantes de los Corrales, pero no poseen
interés en los otros vecinos. Del otro lado de
Caseros se encuentra 'La casa cultural', un
emprendimiento del peluquero que hoy logra
autofinanciarse, con revista y recitales de rock. Un
cura del barrio tiene una academia de Tango. Hay
bares muy característicos, y un señor que cuida las
plantas y árboles del Parque, les realiza
inventario, etc.
En cuanto a los de ajenidad son muy difíciles de
detectar, dado que no se hacen sentir. Dicen: 'yo no
sé porque no estoy nunca, no me interesa'.
Aparecerían imaginarios encontrados y comentan como
queja de los imaginarios de otros: 'Hay una
idiosincrasia barrial, los que son de este barrio y
los que no lo son (...) te dicen -yo nací acá, ¿entendés?-
como si esperase que le diera un diploma por esto'.
Y también con desdén: 'aparecería como único destino
ser esposa y ser madre; y yo me siento mirada por
vivir sola'. Roles de género diferentes,
desplazamientos urbanos distintos, modalidades de
encuentro totalmente opuestas, vinculaciones
personales más parciales, mayor relación con redes
de consumo, visiones no endogámicas.
Los mixtos expresan que a pesar de conocer al
ferretero de toda la vida, el almacenero que le
ofrece mate y charlan de política denotan un nivel
de relación no tan indiscriminado; sus relaciones
son más parciales. No tanto como los de ajenidad.
Puede que hasta se vinculen en alguna actividad,
pero luego tienen un desplazamiento urbano, laboral,
personal y afectivo que contiene una semblanza más
itinerante.
Se corrobora un valor compartido fundamental, que
estaría dado por cierto carácter de vecindad. Dice
la misma señorita desinteresada: 'Hoy por hoy sí,
tengo vecinas con las que puedo compartir una receta
(...) boludeces como prestar un huevo o algo para un
casamiento'. También comenta un señor muy
identificado con el barrio que habita de día muy
intensamente la isla de las Casas Tango aunque
pernocte a diez cuadras en un departamento que no
aprecia tanto. Sobre su área de nocturna dice: 'Con
los vecinos lo más cercano... pero poco',
evidenciando ese mínimo necesario. Expresa con más
fuerza lo que le pasa en esa isla: 'Lo del barrio es
difícil de explicar, es la cosa fuerte, la sensación
de caminar y encontrarte con gente, que hay un tipo
a 60 metros que te pega un chiflido y vos levantás
la mano (...) esta responsabilidad de escuchar qué
dice la gente'. Cada grupo vive ese valor compartido
fundamental a su manera, pero es real.
Pero habíamos comentado que hoy no se define la
extradomesticidad de este barrio solo por los que
duermen y poseen vivienda. Muy posiblemente en otros
tiempos la extradomesticidad y los habitantes
coincidirían en incluirse todos en los tres grupos.
Hoy se dan un gran número de factores que no se
inscriben en este proceso. En un nivel de influencia
relativamente bajo de la modificación de la
interacción de los tres grupos tenemos a la
educación, que ya no se comporta solo en la escuela
del barrio.
En la misma 'isla' mencionada hay una escuela con
comedor que concurren chicos de muy lejos, de un
corte socioeconómico mínimo: La Salada y más lejos
aún. También está el Instituto Bernasconi, de un
nivel más elevado que recibe a alumnos de afuera del
barrio. También hay comerciantes que para sobrevivir
sobre una avenida comercial como Caseros tuvieron
que reciclar sus usos por la presencia de mercados
de escala intermedia.
Hay verdaderos fenómenos puntuales que tienden a
modificar bastante la relación vecinal, la esencia
del valor compartido por los habitantes cotidianos.
Hay un antiguo cine, que antes era un elemento
aglutinador de los tres grupos, que fue adquirido
por un importante canal de TV solo para realizar
programas de Bailantas.
Hubo un empresario que buscó colocar un Shopping
desplazando al monumento a Monteagudo frente al
Parque, recibiendo una defensa vecinal de protestas
y marchas que se lo impidió.
La Química Iguazú contaminó el ambiente y recibió
idéntico efecto.
Son muchos ejemplos puntuales que tienen influencia
actual y cotidiana.
Pero los fenómenos de construcción masiva quizá
tengan un efecto más pernicioso, vivencial y
temporalmente: los cambios de escala globales ya no
solo en la avenida, sino en todas las partes
circundantes (y hasta la proliferación de dúplex,
según los entrevistados); siguen casi siempre el
esquema de comprar terrenos a personas
desfavorecidas y ancianas instalando aparatos que la
ciudad habilita. La modificación masiva de la
densidad instala a nuevas personas muy
imposibilitadas de integrarse a ese imaginario
barrial; y no pertenecen a ningún grupo, siguiendo a
Canclini y Barbero, son simples intérpretes del
mercado en busca de oportunidad.
A este cataclismo se le suman problemas coyunturales
y estructurales: la falta de presupuesto para
reparar, por ejemplo las esculturas, y para apoyar
las actividades que se reproducen en el sitio donde
se vive, esto es presupuesto para la gente. Un
cambio en la significación no debiera por sí
resultar a priori negativo, pero cuando las empresas
tienen la posibilidad de combinar su marketing en
aparatos para operar legalmente (aunque a veces sin
ley) y los vecinos no tienen apoyo para cuidar su
cultura, se roban las esculturas, no hay apoyo
edilicio aunque se lo solicite, o más
sintéticamente, no se colabora en la consideración
de sus valores capitales compartidos fundamentales
-o sea la consideración de su modo de vida en las
operaciones futuras, esto es crear efectos no
deseables, aunque haya modernización y empresas que
se beneficien. Se desdeña la vecindad, nuevamente se
borra la historia. No se crean signos vitales ni se
posibilita la tensión del encuentro sano de diversos
discursos, sean estos cuales fueran. Solo se fomenta
la competencia desleal. Y los aparatos de mercado
resultan en práctica una matriz idéntica al plano de
1822, pero aquí resulta tener tres dimensiones, sin
tener demasiada conciencia de la dimensión temporal.
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