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FUNDACION NUESTRA FAMILIA
Una casona en la que mamás adolescentes crían a sus bebés



En el Hogar Padre Moledo de Parque Patricios viven chicas que son mamás a los 12 o 13 años · Allí reciben toda la contención que no encontraron en sus familias · Voluntarios les dan apoyo escolar

MARIANA IGLESIAS ( fuente Clarin)

Como si fuera una nena que juega a las muñecas, Karina alza a Maximiliano y lo acaricia, le hace ojitos, lo acuna en sus brazos, lo llena de besos. Y el bebé responde a cada mimo con una sonrisa enorme. Pero la escena de amor no es ningún juego. Maxi tiene 6 meses y Karina 12 años. Viven en una casona de Parque Patricios junto a muchos otros bebés y sus mamás. Ninguna tiene más de 20 años.

En las piezas del Hogar Padre Moledo las cunas, las mamaderas y los pañales de los bebés se mezclan con los cuadernos, los guardapolvos blancos y los libros de matemática y geografía de las mamás. Algunas van al secundario, otras al primario, pero todas estudian. Y muchas también trabajan.

Son chicas que un día se dieron cuenta de que estaban embarazadas y después sólo necesitaron un par de días más para comprobar que iban a tener que asumir la maternidad en la más absoluta soledad. Algunas porque se toparon con la peor indiferencia, otras porque recibieron castigos tremendos. También están las chicas que se hicieron mamás en su propio hogar.

Todas llegaron a la casona de Parque Patricios a través de jueces de menores que consideraron que lo mejor para ellas era alejarlas de sus casas y sus familias. Y así se fueron, cargando un bolsito y sus panzas de dos o tres meses. "Vienen en situación crítica y nosotros tratamos de darles todo el apoyo y la contención que necesitan en un momento así, tan especial de sus vidas", dice monseñor Antonio Maraggi.

"Quizás no podemos darles a estas chicas muchas comodidades ni cosas materiales, pero sí les damos atención y afecto, que es lo que más necesitan. Todas tienen pasados violentos y lo que buscamos es que no repitan las agresiones que ellas recibieron con sus propios hijos", explica Nora Pezzoni, psicóloga y directora del hogar.

La mujer llegó a la casa de Parque Patricios hace cuatro años, se ofreció como voluntaria y nunca más se fue. "Se generan relaciones muy fuertes, de mucha cercanía, y eso me hace muy bien", dice. En el hogar trabajan muchos otros voluntarios, personas que se acercan y les dan a las chicas apoyo escolar, o les enseñan cocina, cerámica, computación, costura.

Ellos son algunos de los cien voluntarios de la Fundación Nuestra Familia. La institución nació en 1989, cuando gente de villas y asentamientos de La Matanza se acercó al entonces obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano. De a poco, y con ayuda de muchos voluntarios, levantaron 31 comedores infantiles, 7 comedores de ancianos, un centro para discapacitados y la casa de madres adolescentes.

En este tiempo pasaron más de 60 chicas por el hogar Padre Moledo. Lo ideal es que partan cuando sus bebés tienen un año y ellas trabajo, pero la realidad muestra que se van cuando alcanzan la mayoría de edad y sus hijos tienen 4, 5 años.

A Paola le falta poco para cumplir los 21. Hace dos años que llegó con su panza a Parque Patricios. Ahora su beba, Camila, tiene 19 meses. El padre Maggi hace de abuelo y gracias a Nora ella volvió a estudiar y consiguió un trabajo por horas.

"Va a ser duro partir. Hace cuatro años que me fui de Misiones y nunca más supe de mi familia. Mandé una carta contándoles de mi embarazo, pero no me respondieron. Si no hubiera venido acá no sé cómo hubiera tenido a mi beba. Y ahora no sé qué voy a hacer. Tengo miedo".

 

Una página que desea reflejar el sentimiento por el querido Parque Patricios