Hablar del Club Atlético Huracán no es solo hablar de las características de uno de los antiguos clubes de nuestro fútbol argentino. También es el símbolo de todo un barrio. De uno de los más emblemáticos de la capital federal, tanto por su comunión con el club como por su rica historia.
Huracán es Parque Patricios como Parque Patricios es Huracán. Una simbiosis inquebrantable con características que poco se repiten entre los 47 barrios porteños y sus respectivos -a veces anónimos- clubes. Solo Boca Juniors -entre los equipos denominados "grandes"- y su pintoresco lugar de origen, repiten esta curiosa y bella unión.
En Parque Patricios se mezclan en partes iguales el adoquín con el pavimento, lo vetusto con la novedad, la monocromía de su vieja cárcel con los enormes y bellos parques arbolados, la quema y el club.
Todo unido con una extraña mezcla de melancolía y decadencia, propia de un barrio casi detenido en el tiempo. La nostalgia de ya no ser. La añoranza de tiempos pasados y mejores. A veces, parecieran verse los fantasmas de Bonavena, Discépolo y Masantonio vagando por sus calles.
Recorriendolo se respira mucho tango, tanto como en sus ilustres vecinos: el hermano y más boxístico Nueva Pompeya, y Boedo, cuna del rival eterno de Huracán: San Lorenzo de Almagro.
RAZONES DE HINCHA
Avellaneda estará eternamente dividida entre el insulso Independiente y el sufrido Racing. San Lorenzo sigue buscando su identidad, sin pertenecer en realidad ni a Boedo, ni a Almagro, ni al actual emplazamiento en el bajo Flores donde se ubica su actual cancha (tema que retomamos más adelante).
A River y Nuñez los une una mutua indiferencia. Ya hablamos de Boca, aunque si se muda como pretende su actual presidente, perderá parte de su identidad.
Parque Patricios por el contrario, es un barrio que se ve reflejado en su club. Un espejo de sus propias virtudes y limitaciones. Una suerte que parecen transitar juntos, sin escapar ambos de un presente ambiguo y triste.
Ser hincha de Huracán es desde el vamos, ser un hincha de carácter bastante especial. Por demás sufrido, acomplejado y apasionado por igual. Con un gusto por el buen fútbol deudor de viejas épocas de gloria. Con una frase-muletilla que siempre se repite: "Ser hincha de River o Boca es fácil, proba lo que se siente siendo hincha de Huracán..."
Especial decíamos, por su paladar negro, similar al que caracterizan a los hinchas de Independiente o River -salvando las distancias- con un grado menor de pretensión, también quizás, más pasional que estos dos ejemplos.
Hace historia en los comienzos del amateurismo con un equipo poderoso que tan solo Alumni, Racing y Boca superan en logros. Por ello fue considerado el sexto grande a comienzos del profesionalismo a pesar de no haber logrado un nuevo campeonato por mucho tiempo.
HISTORIA BARRIAL
Poco se sabe del hecho de que sobre las tierras que corresponden ahora al barrio, se realizara la primera fundación por don Pedro de Mendoza en febrero de 1536. Un asentamiento compuesto de 1.500 habitantes y con sus propias casas, cárcel y cabildo. El hecho de que al poco tiempo fuera arrasada por indígenas vecinos licuó el recuerdo.
También el barrio fue la morada de una gran quinta de los adinerados Escalada, en la cual vivió y falleció María de los Remedios -esposa de San Martín- en agosto de 1823, luego de una larga enfermedad y contando con tan solo ... años.
Los mataderos tan típicos a principios del siglo XVII estaban en este lugar. Luego de repetidas quejas de los vecinos y comerciantes del lugar por la higiene y desechos varios, salubridad los trasladó más hacia al oeste de la ciudad -Mataderos- que en esos momentos era un lugar casi inhabitado.
Junto a Nueva Pompeya se disputan el hecho real e hipotético, de ser el barrio donde nació el germen del tango.
Aquí vivía Guillermo Barbieri -primera guitarra de Carlos Gardel- y abuelo de la conductora televisiva Carmen Barbieri, reconocida hincha del globito.
El primer homenaje del país hacia un jugador de fútbol fue la creación de la plazoleta Herminio Masantonio, recordado número nueve del club., Inaugurada en marzo del 72 y ubicada en Amancio Alcorta y Zavaleta, a escasos metros de la cancha, actualmente presenta el descuido característico de toda la zona.
El club Huracán nace con el nombre "Verde Esperanza". Nombrado así por un grupo de alumnos del colegio Abraham Luppi en 1907. Al encargarle el sello al librero del barrio para lograr jurisprudencia, éste les aconseja cambiar el nombre por el de Huracán, en homenaje a Newbery.
Los muchachos aceptan con agrado la sugerencia y luego al retirar el sello, se dan cuenta que le faltaba la h. En compensación -y para no perder dinero- el librero les regala la almohadilla. Es así que muchos documentos de la época están firmados "Uracán".
Jorge Newbery autoriza a los muchachos el poder agregar al escudo el globo que él inmortalizara con sus hazañas, convirtiéndose también en presidente honorario y consiguiendo luego, el predio para poder presentarse Huracán a disputar su primera liga de fútbol.
EL ARCHIVILLANO
No podemos dejar de nombrarlo por ser también, parte importante de la historia del club. San Lorenzo -al contrario del globo- está eternamente buscando su propio lastre. Es en realidad de Boedo -su verdadero lugar de origen- a pesar de ser "de Almagro" por su nombre, por el hecho de ser en ese momento un apéndice de éste luego independizado. Problemas de identidad.
Al desaparecer su legendario estadio "El Gasómetro" por motivos económicos en 1980, lugar donde ahora se encuentra Carrefour, se asienta más al sur creando su nueva cancha en el bajo Flores. Teniendo como límites del lugar el barrio boliviano Soldati, Lugano, una gran villa y la total indiferencia del lugar. Hasta llegó a tener su sede social en una galería del microcentro. Confirma la teoría de falta de identidad, los grandes períodos en los que tuvo que alquilar las canchas -en la década del 80 y mitad de los 90- de Boca, Ferro, Vélez y hasta la del propio Huracán, para poder presentarse como local.
La rivalidad es un caso aparte como toda rivalidad futbolística. Todo surge del hecho poco conocido de que una de las primeras canchas de Huracán estaba ubicada -saliendo incluso campeón amateur en ella en 1921- en Av La Plata y Chiclana, a escasos metros del Gasómetro. La rivalidad/bronca se ha ido acrecentando con el correr del tiempo hasta llegar a los actuales hechos de violencia de los últimos años -con muertes incluidas- que son un ejemplo cabal de la estupidez que embarga al fútbol argentino y mundial.
El robo de las banderas de San Lorenzo por parte de la barra quemera, es otra mancha a la que ni vale la pena referirse. Como una especie de castigo y al poco tiempo del hecho, se enfrentaron los dos y Huracán perdió el clásico 0-4 en su propia cancha, siendo siempre el palacio Tomás A. Ducó un difícil reducto para los cuervos.
Es el clásico junto a Racing-Independiente con más identidad barrial de todos, una fiesta en todo sentido, como quedó demostrado el día del famoso telón cuervo y la bandera quemera más grande del mundo.
GRANDEZA Y PRESENTE
Es verdad que se hace difícil hablar en estos momentos de esos dos aspectos del club. Por el especial estado en que se encuentra el globito, inmerso en un presente triste y de difícil salida, condenado a un nuevo descenso de categoría a pesar de los esfuerzos de su gente y de la ayuda silenciosa de todo un barrio. Recordar como ejemplo los "banderazos" y la ira que se manifiesta en la puerta de la sede de Caseros cuando se produce algún descontento político. El 28 de Marzo quedó instaurado -a raíz de uno de los banderazos- como el día mundial del hincha de Huracán, hecho inédito en el fútbol argentino.
"Grande se nace.." repiten sus hinchas cuando se pone en duda su estirpe de equipo importante. Una grandeza que se cimentó con los equipazos del amateurismo y sus cuatro títulos, pero que recién conoció la gloria deportiva con el equipo del año 73, campeón de la mano de César Luis Menotti. Con monstruos consagrados del fútbol argentino como el loco Houseman, la dupla Babington/Brindisi y un fútbol exquisito. Un equipo que para los entendidos -que corrobora la mayoría de las encuestas- es considerado el mejor de la historia del fútbol profesional, a la par del fútbol que desplegaba la famosa máquina de River.
En una popular encuesta del diario deportivo Olé, Huracán fue votado por los hinchas como el sexto grande por una abrumadora diferencia. Por sobre equipos como Vélez, Rosario Central y Chacarita, a pesar de su actualidad y gracias, al cariño de sus hinchas.
¿Las razones? Ser grande no es solo ganar campeonatos -ver Central o Newell's- sino tener una rica historia que te respalde, una identidad -ver Chacarita- y en una misma medida, un gran respaldo popular -ver Vélez-...
Todos ítems que el globito cumple y con creces. Un club popular, un barrio mítico, humilde y grande.
Queribles ambos, como pocos casos en el fútbol argentino...
.......................................................José Luis Otero
Una
página que desea reflejar el sentimiento por el querido
Parque Patricios